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miércoles, 30 de diciembre de 2009

X e Y



X e Y, cada uno de un lado de la cama, se levantan
X se está atando los cordones. Dándole la espalda, Y hace lo mismo
Delante de X hay una ventana, así que puede ver la calle
y una rama que se atraviesa. El árbol está tapado por la pared
Por eso, sólo le queda volver con la mirada desde la pared
siguiendo la rama, cada vez más delgada, hasta el fin
Para el otro costado de la pared, todavía hay un trecho grande
vacío, no hay nada, no hay rama, no hay calle
Tal vez sólo está el cielo. La mirada de X (por 2ª vez) retrocede
la cabeza hacia la izquierda cinco centímetros, o hacia adelante
cinco centímetros, o hacia adelante y a la izquierda
cinco centímetros: en todo caso es para ver
cada vez más rama, menos vacío. El ojo izquierdo
ve más que el ojo derecho. Entre ambos hay tres centímetros
pero el pedazo extra de árbol que se ve es más de tres centímetros
Utilizando esta distancia él (X) mira otra vez la calle
Cierra el ojo izquierdo. Luego cierra el derecho abre el izquierdo
Luego cierra el izquierdo. Ahora ambos ojos
están cerrados. X no ve nada. Cuando se ata los zapatos
no necesita, no necesita ver sus pies, primero uno después el otro
Ya terminó de atarse. A los cuatro años ya lo había aprendido
A los cinco lo elogiaban por eso, a los seis ya era un experto
A los siete estaba harto, desde entonces siempre harto
Este es un día de X después de los siete años, un día a los treinta o
a los setenta años, todavía puede encorvarse y atárselos él solo
Sólo que ya ha ignorado a Y por demasiado tiempo. Este es el error
que nosotros (en primer lugar nosotros) tenemos en común con X
Ella (Y) se levanta desde el otro lado, mira hacia un aparador
A través de una ventana o una cortina ve la vajilla que X no puede ver
Cuando Y se termina de atar se levanta, chorreando el semen de X.

Han Dong (Xuzhou, 1963-)
Traducción Miguel Angel Petrecca

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